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Retinopatía diabética: La causa más frecuente de ceguera en personas jóvenes
14 Noviembre, 2012 Vissum Admin, 14 Noviembre, 2012Dr. Pedro Amat
Departamento de Retina-Vítreo, Mácula y Diabetes Ocular de VISSUM Corporación Oftalmológica
La OMS estima que en el mundo hay 220 millones de personas con diabetes, una enfermedad que lleva aparejadas otras afecciones, como la retinopatía diabética, la causa más frecuente de ceguera en personas de 20 a 65 años. A medida que la enfermedad se va desarrollando, los niveles elevados de azúcar en sangre van lesionando los vasos sanguíneos, éstos cada vez aportan menos sangre y se producen las temidas complicaciones de la enfermedad.
La pérdida de la agudeza visual puede ser lenta y progresiva, o bien puede producirse de manera brusca, dependiendo de las características y formas de la enfermedad. Una persona con diabetes tiene veinticinco veces más probabilidad de ceguera que una persona sin esta enfermedad.
Los primeros signos de Retinopatía Diabética suelen ser dilataciones venosas y pequeños puntos rojos que se ven con el oftalmoscopio y que, con el tiempo, pueden producir una disminución generalizada de la visión. Así, en caso de visión borrosa y aparición de puntos negros o centelleantes en el campo visual, hay que acudir al oftalmólogo.
La única forma de diagnosticar esta patología ocular es la realización de un examen de fondo de ojo, control que debe realizarse todo paciente diabético en el momento del diagnóstico de su enfermedad y después, de forma periódica, de acuerdo con la valoración realizada por el especialista. En el caso de confirmarse el diagnóstico, será conveniente realizar una angiografía de flourescencia para conocer con detalle el estado de los vasos sanguíneos de la retina.
Dos tipos fundamentales
La forma no proliferativa. Los pequeños vasos sanguíneos se rompen y pierden sangre. En la zona de alrededor, se produce un edema y se depositan proteínas, que incluso afectan a la mácula en algunas ocasiones. En sus fases iniciales, no provoca ceguera pero las pequeñas hemorragias pueden distorsionar ciertas zonas del campo visual y, por tanto, provocar una visión nublada. Suele darse más con mayor frecuencia en los pacientes con diabetes tipo 2.
La forma proliferativa es, por el contrario, mucho más frecuente en la diabetes tipo 1. Se produce en la retina y en el vítreo un crecimiento de manera anormal de nuevos vasos sanguíneos propensos a romperse y a sangrar, lo que puede causar ceguera temporal; le sigue un proceso de cicatrización que, en ocasiones, conlleva desprendimiento de retina. Esta forma de presentación es tremendamente grave e incluso es posible que llegue a desembocar en ceguera total.
Tratamientos
El tratamiento básico de la Retinopatía Diabética es la foto-coagulación con láser Argon, que puede realizarse de diversas maneras pero que, en ocasiones, requiere de una intervención quirúrgica para poder mantener la retina en las condiciones adecuadas para la aplicación del láser.
Como novedad, y complementando al tratamiento descrito, existen nuevos fármacos de uso intraocular que mejoran el pronóstico de la enfermedad en casos como los del edema macular y las hemorragias vítreas.
Resulta fundamental un control estricto de la glucemia del paciente diabético, ya que se ha comprobado que dichos niveles influyen en la evolución de la Retinopatía Diabética.
Para recordar
- Se puede sufrir de Retinopatía Diabética sin presentar síntomas.
- La detección oportuna de la Retinopatía Diabética es la mejor protección contra la pérdida de la vista.
- Las personas que padecen diabetes deben someterse a un examen oftalmológico al menos una vez al año.
- La cirugía con láser constituye el procedimiento más efectivo en el tratamiento de la Retinopatía Diabética.
El Departamento de Glaucoma de Vissum Corporación Oftalmológica ha elaborado un sencillo manual con once cuestiones básicas sobre esta enfermedad, conocida como ‘ceguera silenciosa’, para dar respuesta a las principales dudas que se plantean:
1. ¿Qué es el glaucoma?
El término glaucoma engloba un grupo de enfermedades oculares, muchas de las cuales son crónicas, que causan un daño irreversible al nervio óptico de tal forma que se produce una pérdida progresiva de campo visual desde la periferia hacia la zona central. El principal factor de riesgo del glaucoma, y el único que hasta el momento podemos controlar, es la presión intraocular (PIO) elevada.
2. ¿Qué síntomas tiene el glaucoma?
El glaucoma es una de las principales causas de ceguera prevenible en el adulto. El más frecuente no se manifiesta con ningún síntoma hasta que la pérdida de campo visual periférico se manifiesta en las etapas finales de la enfermedad. Por eso se le denomina la ceguera silenciosa.
Sin embargo, hay un tipo de glaucoma menos frecuente llamado de ángulo cerrado, que puede producir un cuadro agudo con ojo muy rojo, disminución de visión, dolor muy intenso de ojo y de cabeza, y que incluso puede acompañarse de náuseas y vómitos.
3. ¿Cómo prevenimos el glaucoma?
Afortunadamente, la pérdida de visión producida por el glaucoma puede ser frenada de forma eficaz con una detección precoz, que será de suma importancia en aquellas personas que tengan antecedentes familiares de glaucoma.
4. ¿Por qué sube la presión en el ojo?
En un ojo sano, un fluido claro denominado humor acuoso circula dentro de la porción anterior del ojo. Para mantener una presión intraocular adecuada y constante, el ojo produce de forma continua una cantidad pequeña de humor acuoso, mientras que una cantidad similar es eliminada. Los pacientes con glaucoma no pueden eliminar este humor acuoso de forma adecuada. La presión de fluido se incrementa y, con el paso del tiempo, causa daño en las fibras del nervio óptico.
5. ¿Qué es el nervio óptico?
Es la estructura que lleva la información desde la retina hasta el cerebro. En el glaucoma, el nervio óptico sufre un daño que provoca una deformación progresiva causada por la presión alta en el ojo. Este daño mecánico, junto con un daño vascular, es el que va a producir que se pierdan fibras del nervio óptico de forma irreversible.
El estudio de la morfología del nervio óptico lo realiza el oftalmólogo con la exploración de fondo de ojo tras la dilatación de la pupila.
6. ¿Cómo podemos diagnosticar el glaucoma de forma precoz?
En el estado fisiológico normal, más de un millón de fibras llevan la información desde la retina hasta el cerebro a través del nervio óptico. La pérdida de fibras del nervio óptico trae como consecuencia una pérdida progresiva del campo visual y finalmente una pérdida completa o ceguera.
Afortunadamente tenemos cierta cantidad de fibras de reserva, de tal forma que se calcula que debe perderse la mitad de estas fibras antes de que haya una pérdida significativa de campo visual. Las pérdidas tempranas de campo visual no son advertidas por el paciente, y su lenta progresión hace que sea casi imposible detectarlas sin unas pruebas especiales.
Esto ofrece la oportunidad de un diagnóstico precoz de los cambios en el nervio óptico antes de que se produzca la pérdida de campo visual.
En la clínica VISSUM disponemos de la más avanzada tecnología para analizar de forma objetiva y precisa la cantidad de fibras del nervio óptico que tiene un paciente, ayudando a saber si hay pérdida antes incluso de que el paciente pueda perder campo visual.
7. ¿Es importante el control de la presión intraocular?
Dado que la PIO elevada es el factor de riesgo modificable más importante para el desarrollo y la progresión del glaucoma, la precisión y exactitud es, por tanto, de gran importancia clínica.
Clásicamente se ha considerado que la presión intraocular normal es aquella que no supera los 21 mm Hg. Sin embargo, hoy sabemos que hay pacientes con presiones más bajas en los que el glaucoma progresa, y otros que no desarrollan glaucoma a pesar de tener presiones ligeramente elevadas. Estas diferencias son causadas por diversos factores de riesgo como el grosor de la córnea o el factor vascular.
Su especialista en glaucoma identificará una presión objetivo para su caso concreto, que podrá ir modificando en función de la tasa de progresión en las sucesivas visitas.
8. Tengo antecedentes familiares de glaucoma, ¿cuándo debo hacerme una revisión?
En las personas con antecedentes familiares de glaucoma, la revisión puede realizarse en cualquier momento, pero siempre antes de los 35-40 años. Su especialista le informará del riesgo que tiene de desarrollarlo y de cuándo debe hacerse la siguiente revisión.
9. ¿Qué pruebas específicas me realizarán en la unidad de glaucoma?
Al encontrarse en una unidad específica para el diagnóstico y tratamiento del glaucoma, se le realizarán algunas pruebas especiales que no suelen realizarse en la consulta oftalmológica general. A continuación se las describimos para que pueda familiarizarse con ellas:
· Paquimetría: medida del grosor corneal mediante ultrasonido
· Gonioscopia: prueba realizada por el oftalmólogo con una lente especial. Sirve para visualizar el ángulo entre el iris y la córnea, que es la zona por la que debe drenarse el humor acuoso del ojo. Cuando hay glaucoma es muy importante visualizar esa zona para saber la causa del obstáculo en este drenaje.
· Campo visual: prueba especial de visión periférica que se explora mediante la aparición de unos puntos de luz mientras el paciente mira a una diana central. Se realiza en una sala especial, asistido por una enfermera que le explica detenidamente todo el proceso.
· OCT (Tomografía de coherencia óptica) y/o GDX: pruebas no invasivas que permiten analizar el grosor de la capa de fibras nerviosas de la retina y su evolución en el tiempo.
10. ¿Cómo se trata el glaucoma?
Una vez que a un paciente se le diagnostica de glaucoma, su oftalmólogo le indicará el tratamiento más adecuado. Lo más importante es establecer una presión objetivo con la que consigamos que no se pierdan más fibras de nervio óptico y no se deteriore el campo visual.
Para ello, solemos comenzar con tratamiento médico con gotas, que en muchos casos es suficiente y permite muchos años de estabilidad de la enfermedad.
Si el tratamiento con gotas no controla la progresión del glaucoma o el paciente no tolera la medicación por efectos secundarios, disponemos de tratamientos con aplicación de láser y tratamientos quirúrgicos.
11. ¿Se puede operar el glaucoma?
Sí, el glaucoma puede ser intervenido quirúrgicamente. El objetivo de la cirugía es intentar evitar la progresión de la enfermedad bajando la presión intraocular para que pueda ser controlada adecuadamente sin medicación o con medicación mínima.
Sin embargo, la cirugía no hará que se recupere la visión que ya ha perdido por el glaucoma (sí lo hara en el caso de que tenga catarata causante de parte de la pérdidad visual y se hagan las dos cirugías en el mismo procedimiento).
En VISSUM realizamos cirugía mínimamente invasiva del glaucoma (esclrectomía profunda no perforante con implante intraescleral y esclerectomía profunda con implante de válvula express). Con este tipo de cirugía se consigue reducir el número de complicaciones y se obtienen recuperaciones postoperatorias más rápidas.
Los especialistas de VISSUM Corporación Oftalmológica advierten de los riesgos que conlleva una exposición excesiva al sol, ya que puede dar lugar a enfermedades oculares como pinguéculas o pterigion (carnosidades que aparecen en la conjuntiva), e incluso acelerar el desarrollo de cataratas y favorecer la aparición de degeneración macular asociada a la edad. Está demostrado que el sol favorece el desarrollo de cataratas. Tanto es así, que en muchos países de África, en los que el sol es muy intenso y no existe una protección adecuada a través de gafas de sol, las cataratas pueden producirse a los 30 o 40 años, mientras que en el mundo occidental la aparición no suele darse hasta los 60 o 70 años. El sol, además, hace que aumente el estrés metabólico y oxidativo de la retina, pudiendo favorecer la aparición de patologías como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Ambas patologías son causa de un importante porcentaje de las consultas al oftalmólogo.
En verano los rayos del sol son más verticales y más frecuentes las actividades desarrolladas en el mar y las piscinas. La conjunción de ambos factores sin duda aumenta las posibilidades de padecer un problema ocular si no se usa protección con gafas adecuadas. En la playa el efecto de la luz solar se magnifica mucho debido al efecto “espejo” del agua, además a esto se le suele unir el viento que es también un agente irritativo importante. Por eso, además de los efectos perjudiciales a largo plazo, es frecuente que se produzcan muchas queratoconjutivits actínicas, esto es, la irritación-inflamación de estructuras oculares como la córnea y la conjuntiva. Suelen cursar con ojo rojo, escozor, sensación de arenilla y fotofobia. Esta situación también se da con frecuencia en las personas que no usan gafas adecuadas para esquiar, ya que la nieve también actúa como reflector de la luz solar. Al igual que ocurre con los problemas que afectan a la piel, las horas más peligrosas son las del mediodía, aproximadamente de las 12 a las 16 horas. Sin embargo, en el caso de los ojos, la utilización de unas gafas con unas lentes de alta calidad nos puede dar la tranquilidad de que nuestros ojos permanecen protegidos.
El Dr. Roberto Fernández Buenaga, especialista de Vissum, recomienda la utilización de gafas de sol homologadas, que se deben adquirir siempre en un establecimiento adecuado, preferiblemente en las ópticas, donde se asesora sobre el modelo que mejor se adapta a las necesidades de cada persona. Las gafas deben llevar la marca CE (Conformidad Europea), indicativa de que cumplen los mínimos requisitos de calidad. En el caso concreto de los niños, al presentar una transparencia máxima de los medios intraoculares, la cantidad de luz que llega a la retina es mucho mayor, por lo tanto, es totalmente aconsejable que usen gafas de sol desde bien pequeños. Esto es aún si cabe más importante en los niños con ojos claros, ya que su iris tiene menos pigmento y por tanto menos capacidad para bloquear la luz.
Debemos intentar evitar adquirir gafas de sol no homologadas, ya que puede incluso ser más peligroso llevar unas gafas inadecuadas que no llevar nada. Hay varias razones, la más importante es que este tipo de gafas no filtran adecuadamente la radiación ultravioleta ni la infrarroja. Además, al tener lentes oscuras, se va a producir una cierta dilatación pupilar por lo que va a entrar en el ojo más cantidad de luz que si no llevásemos gafas. Las lentes de mala calidad tienen también muchas aberraciones, lo que se traducirá en incomodidad, sensación de mareo, dolores de cabeza e incluso visión doble, advierte el Dr. Fernández Buenaga.
La Dra. Marta S. Figueroa, Directora Médica de Vissum Madrid, explica en el artículo de La Gaceta, la importancia de prestar atención a los primeros síntomas de la uveítis:
“Los problemas de visión de James Joyce condicionaron su vida y su obra desde muy joven, lo que no le impidió plasmar en el papel algunas de las mejores joyas de la literatura mundial. Según sus biógrafos, padeció el síndrome de Reiter –caracterizado por la uveítis–, tras una infección que contrajo en su época de estudiante, cuando frecuentaba el Barrio Rojo de Dublín. Joyce presentaba los síntomas más característicos: dolor, fotofobia, enrojecimiento ocular y visión borrosa. La uveítis es la inflamación de la úvea, que es una capa vascular que se dispone dentro del ojo por debajo de la retina. Puede ser anterior, intermedia o posterior, según la parte afectada y en función de su evolución también se clasifica en aguda, subaguda o crónica, explica Marta S. Figueroa, presidenta de la Sociedad Española de Retina y Vítreo, directora médico de Vissum Madrid, responsable del Departamento de Retina del hospital Ramón y Cajal, investigadora principal del Instituto de Investigación Sanitaria del Ramón y Cajal y profesora de la Universidad de Alcalá de Henares. Puede estar causada por trastornos autoinmunitarios –como la artritis reumatoidea o la espondilitis anquilosante–, infección o exposición a toxinas. Sin embargo, en muchos casos el origen se desconoce. Afecta a “sobre todo entre los 20 y los 60 años”, señala Figueroa. “No obstante, hay uveítis como la intermedia que son más frecuentes en niños o adultos jóvenes”.
La uveítis causa el 10% de los casos de ceguera en los países desarrollados. “En los cuadros con tendencia a la cronicidad pueden producirse complicaciones como cataratas, membranas epiretinianas, membranas coroideas, glaucoma o desprendimiento de retina, y estas complicaciones pueden asociarse a pérdida de la agudeza visual”, pero en la actualidad, la mayoría de los casos tienen cura. Las uveítis de causa infecciosa (sífilis, tuberculosis, toxoplasmosis, etc.) se tratan con los medicamentos específicos de cada infección y suelen ser curativos. Por el contrario, las autoinmunes (inflamatorias sin causa infecciosa), se tratan con antiinflamatorios e inmunosupresores, y su objetivo es mantener inactiva la enfermedad.
Lo más novedoso en investigación es la utilización de tratamientos biológicos (anticuerpos contra factores involucrados en la inflamación) y antiangiogénicos que inyectados en el globo ocular permiten el tratamiento de algunas complicaciones de la uveítis, como el edema macular o las membranas coroideas”.
El País ha publicado un artículo titulado “Comer por los ojos”, en el que el Dr. Jorge Alió, director médico de Vissum Corporación Oftalmológica, nos descubre qué alimentos son aconsejables para cuidar la salud visual y otras recomendaciones nutricionales. El reportaje, firmado por Elena Sevillano, lo reproducimos textualmente, por su interés general:
Comer por los ojos
Atiborrarnos a zanahorias no nos va a reportar una vista de lince. Pero necesitamos zinc y vitaminas A, B, C y E para mantenerla sana. Casi el 70% de las patologías oculares se relacionan con problemas de nutrición. Los ojos de un gran miope de 40 años son los de alguien de 50; envejecen 10 veces más que los sanos a partir de 10 dioptrías, según establece el catedrático de Oftalmología Jorge Alió. Al igual que la piel -que es un excelente indicador indirecto de cómo se encuentran nuestros órganos visuales-, los ojos necesitan antioxidantes que ayuden a paliar o al menos a ralentizar este proceso de desgaste. “Sufren los mismos tipos de agresión”, insiste el profesor.
La luz, los rayos ultravioleta y la nutrición son factores a los que los oculistas prestan cada vez mayor atención. La buena noticia es que el clima mediterráneo, abundante en horas de sol y rayos UVA, es muy beneficioso para la visión junto con una dieta rica en vitaminas, minerales y sustancias carotenoides y flavonoides, que protegen, barren y limpian los radicales libres. La mala noticia es el abandono a pasos agigantados de esa dieta mediterránea.
“Cuando nos quemamos la piel, nuestros ojos también pueden quedar afectados, irritados, secos, incluso con una lesión en la retina”, tercia Francisco Arrieta, especialista de la unidad de nutrición y dietética del hospital Ramón y Cajal de Madrid y defensor de la alimentación como eje transversal en cualquier especialidad médica.
El mito de lazanahoria, siguiendo el paralelismo, si la zanahoria es buena para potenciar la protección natural de la piel contra el sol, también lo es para la vista. Es más, quizá a usted de niño le dijeran que tomara mucha para tener ojos de lince. Exageraciones aparte, la cuestión es que se trata de una hortaliza rica en vitamina A (presente también en espinacas, tomates o melocotones), necesaria además para la visión nocturna, que suele ser mala en los miopes.
Recientemente se han comercializado lágrimas artificiales con suplemento de esta vitamina, que puede producir una mejoría en la blefaritis (inflamación crónica de los párpados), refiere Francisco José Muñoz Negrete, jefe del servicio de oftalmología de hospital madrileño.
“Cerca del 70% de las patologías oculares se relacionan con problemas de malnutrición”, tanto por defecto como por exceso, sentencia el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), que apunta que “es necesario llevar una alimentación sana y equilibrada para mejorar la salud visual”. ¿Alimentos recomendables? Aquellos que aportan vitamina A (ya lo hemos dicho) y B (cereales, frutos secos, verduras), C (cítricos o pimientos), E (espárragos, lechuga o guisantes), y zinc (apio, espárragos, hígado, patata). Las antocianidinas (cerezas, frambuesas, manzanas o ciruelas) “contribuyen a reparar las células nerviosas de la retina, aportando nutrientes al ojo”: varios autores han encontrado que con su uso mejoran los síntomas de la astenopía o cansancio visual.
Ingerir con regularidad pescado azul puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una degeneración macular asociada a la edad, según algunos estudios. “Los aceites grasos Omega 3 tienen efectos antiinflamatorios, mejoran la calidad de la película lagrimal y refuerzan los mecanismos antioxidantes del ojo; favorecen el metabolismo de los fotorreceptores de la retina y se convierten en vehículo de otras sustancias beneficiosas”, enumera Alió. Muñoz Negrete suma “antioxidantes, incluyendo vitaminas C y E, carotenoides, luteína y zeaxantina” a la receta contra la degeneración macular. Y concede a los antioxidantes “cierto efecto protector contra las cataratas”. Brócoli, cítricos y arándanos, “por su elevado contenido en flavonoides antocianósidos”.
Encontramos otros antioxidantes naturales, como el chocolate negro, té verde, melatonina y vino tinto en dosis bajas, “cuya utilidad real en la prevención o mejoría de enfermedades oculares relacionadas con el aumento del metabolismo oxidativo no ha sido probada”, aclara.
El jefe de oftalmología del Ramón y Cajal cuenta, como hecho curioso, que en Singapur, donde la incidencia de la miopía es muy alta, su prevalencia era un 7% menor en los niños que habían sido alimentados con leche materna. Lo que podría indicar que “el calcio y la vitamina D3″ tendrían un papel, “aunque muy discreto”, en esta reducción. Muñoz Negrete enfatiza que en la sociedad occidental, la alimentación habitual proporciona lo necesario para un normal metabolismo del ojo, a menos que medie una enfermedad (o el abuso de alcohol o tabaco, en algunos casos) que dificulte la absorción de vitaminas, causando una neuropatía óptica nutricional.
Ni la miopía (un problema físico interno del ojo que tiene que ver con el índice de refracción) se quita sin una intervención quirúrgica ni existen los alimentos milagrosos. Pero sí que hay remedios naturales y caseros útiles para calmar irritaciones o rebajar ojos hinchados. Como la eufrasia. O la manzanilla, cuya variedad amarga es “un potente oxidante con propiedades antiinflamatorias”, según explica Alió. Por vía oral “no hace nada”. Es para uso tópico: se debe hervir en agua y aplicar, sin guardar la infusión para sucesivos tratamientos porque “es fácilmente contaminable”.
Alcon, una empresa comprometida con la visión, ha publicado con motivo del Día Mundial de la Visión, un pequeño libro de consejos nutricionales y recetas que cuidan tu mirada “Come por la vista”. Son recetas fáciles de hacer, con ingredientes sanos que además ayudan a la vista.
Una de las recetas que puedes encontrar es pechuga de pavo con brócoli y pure de manzana, que tiene una duración de 40 minutos y una dificultad media, y te aportará antioxidantes como el zinc, el selenio y vitaminas C, A y E.
Los ingredientes son: 4 pechugas de pavo deshuesadas, medio brócoli, 3 manzanas, aceite de oliva, sal y pimienta, orégano y mantequilla.
Preparación:
1.- Empezamos por el puré de manzana; las lavamos y ponemos en un plato, las tapamos con plástico film y las cocemos al microondas durante diez minutos a potencia máxima. Esperamos a que enfríen ligeramente antes de sacar el plástico film, porque el vapor nos puede quemar. Retiramos la piel de la manzana, rescatamos la pulpa y la pasamos por una batidora, añadiendo un dado de mantequilla, un poco de sal y pimienta blanca.
2.- Lavamos y cortamos el brócoli en pequeños trozos , lo ponemos en un plato y lo tapamos con plástico film, y lo cocemos al microondas, a potencia máxima durante 3 minutos.
3.- Ahora preparamos la pechuga de pavo: en una sartén bien caliente, echamos un hilo de aceite y pasamos la pechuga, por los dos lados, a fuego medio, un minuto por cada lado. Dependiendo del grosor, bajamos ligeramente el fuego, y esperamos un par de minutos más, para que el interior quede bien cocido.
Fuera del fuego, salpimentamos y terminamos espolvoreando con un poco de orégano. Acompañamos la pechuga de pavo con el brócoli, aliñado con aceite virgen y un poco de sal y el puré de manzana.
VISSUM advierte del riesgo del uso de lentes de colores en Carnaval
25 Febrero, 2011 Vissum Admin, 25 Febrero, 2011
Las lentes de contactos utilizadas como complemento a los disfraces de Carnaval pueden ser peligrosas y llegar a causar desde molestas conjuntivitis hasta lesiones irreversibles, por lo que es importante que se consulte a un oftalmólogo u óptico-optometrista acerca de la idoneidad de cada ojo para adaptarse a unas lentillas que tienen características estándar, según ha puesto de manifiesto Julio Méndez, responsable médico de Corporación Vissum en Canarias.
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La Dra. García Recio acaba de participar en el programa de TVE ‘La mañana de la 1′, donde ha intervenido como especialista oftalmóloga de VISSUM Corporación.
Los temas principales que ha tratado han sido la sequedad ocular y las afecciones ‘fuera’ del ojo, como la conjuntivitis o los ojos rojos.
Dr. Pedro Amat Peral de Vissum: Cuando los ojos hablan
26 Mayo, 2010 Especialista Vissum, 26 Mayo, 2010La cara es el espejo del alma. Este dicho popular, que seguro nos trae a la memoria alguna cara conocida, es verdadero. Tanto es así que en la cara existen arrugas de expresión como son las patas de gallo, y es que la mayor expresividad de nuestro rostro se concentra, sin duda, en los ojos. Las enfermedades que nos afectan a nivel general pueden manifestarse a través de los ojos, y podemos detectar afecciones de órganos tan lejanos como por ejemplo el hígado.
Durante los meses de verano nuestros ojos requieren, al igual que la piel y otras zonas del cuerpo, unos cuidados especiales. Estamos más expuestos al sol, a la arena, al cloro y al salitre, y con unos sencillos hábitos es posible prevenir riesgos para la vista.
Los expertos de Vissum recomiendan utilizar unas buenas gafas de sol durante el día, gafas protectoras al practicar deporte y llevar una alimentación basada en los patrones de la dieta mediterránea (con abundancia de frutas y verduras); se trata de sencillos hábitos que pueden ayudar a mantener unos ojos sanos.
Protección ocular frente al sol
Usando simplemente un sombrero en aquellas zonas en las que hay abundancia de horas de sol, se reduce considerablemente la posibilidad de sufrir determinadas lesiones oculares. Si además se usan gafas de sol homologadas y con un filtro adecuado a la actividad que se vaya a realizar, se protegerá también el globo ocular de las radiaciones ultravioletas A y B, además de aumentar el confort y la calidad visual en situaciones de luminosidad intensa, sin alterar la percepción de los colores.







